Lo que pasó aquella mañana

El semáforo que faltaba en Miribilla: un atropello cambia la rutina de un barrio

El 14 de julio, a las 8:12 de la mañana, un coche que subía por la calle Eskurtze atropelló a una mujer de 74 años en el paso de cebra junto al ambulatorio de Miribilla. Desde entonces hay un semáforo nuevo en ese cruce, y una discusión vecinal que no se apaga.

El semáforo que faltaba en Miribilla: un atropello cambia la rutina de un barrio

El 14 de julio, a las 8:12 de la mañana, un coche que subía por la calle Eskurtze atropelló a una mujer de 74 años en el paso de cebra junto al ambulatorio de Miribilla. Desde entonces hay un semáforo nuevo en ese cruce, y una discusión vecinal que no se apaga.

Lo que pasó aquella mañana

El atropello ocurrió a plena luz, con la acera llena de gente que iba a primera hora a la consulta médica. La mujer, vecina de Miribilla desde 2009, cruzaba con el semáforo en verde para peatones cuando un turismo la embistió al girar hacia la calle Santa Lucía; fue trasladada al Hospital de Basurto con una fractura de cadera y pasó once días ingresada, según el parte que su familia entregó después a la asociación vecinal.

No hubo detenidos. La Policía Municipal abrió diligencias por una posible infracción de prioridad peatonal. El conductor, un vecino de Rekalde de 41 años, dio negativo en la prueba de alcoholemia. Dos testigos presenciales declararon que el semáforo peatonal estaba en verde.

Ese cruce no tenía semáforo. Tampoco tenía badén ni paso elevado. Solo una señal de paso de cebra y una loma en el firme que, según los vecinos, impide ver a quien viene de frente.

Los datos del Ayuntamiento de Bilbao registran 37 atropellos en el distrito de Rekalde entre enero de 2023 y junio de 2026; cuatro de ellos ocurrieron en Miribilla, y dos en ese mismo tramo de Eskurtze, donde la media de edad de las víctimas supera los 68 años.

Al día siguiente del accidente, una vecina llamada Pilar Etxebarria colgó en el portal de su bloque un cartel escrito a mano. Decía: «Aquí cruza gente mayor. Basta». En menos de una semana había 63 firmas debajo. Lo retiró el 3 de agosto, cuando el Ayuntamiento confirmó la instalación del semáforo.

Una semana de firmas y correos

Una semana de firmas y correos

La asociación de vecinos de Miribilla, presidida por Koldo Aramburu, presentó el 22 de julio una solicitud formal en el registro municipal; pedían tres cosas: un semáforo con pulsador, la reducción de la velocidad máxima de 50 a 30 kilómetros por hora y una auditoría de seguridad viaria en todo el barrio.

No fueron los únicos. La junta de distrito recibió 11 escritos más, algunos de comercios de la zona baja. La panadería de la esquina, abierta desde 2011, recogió firmas entre su clientela.

El 4 de agosto, el área de Movilidad respondió por correo electrónico. Aceptaba el semáforo y el estudio de velocidad, pero rechazaba la auditoría completa por falta de presupuesto en el ejercicio. Aramburu calificó la respuesta de «parche» y anunció que volverían a insistir en septiembre.

Los vecinos recuerdan que no es el primer accidente en la zona. En marzo de 2024, un ciclista de 34 años resultó herido leve al ser golpeado por una furgoneta en el mismo cruce. Su caso no llegó a los medios, pero sí al buzón de quejas del distrito. El concejal de Movilidad, Ander Salazar, explicó en una nota que las intervenciones se priorizan según la «intensidad de tráfico y la siniestralidad acumulada».

El semáforo llegó el 28 de agosto

La instalación se hizo un viernes, entre las 9:00 y las 13:40. Los operarios levantaron el firme, colocaron dos postes y un pulsador en cada acera; el coste total fue de 18.450 euros, según la factura que la asociación vecinal solicitó por escrito y que el Ayuntamiento le remitió el 2 de septiembre, con un desglose de materiales, mano de obra y señalización provisional.

El semáforo funciona con ciclo fijo de 40 segundos para peatones y 25 para vehículos. No tiene cámara ni radar. Tampoco hay un policía de barrio asignado de forma permanente.

A las dos semanas de su puesta en marcha, los vecinos ya detectan un problema: los coches que giran a la derecha desde Santa Lucía no siempre respetan el rojo. «Lo he visto tres veces esta semana», dice Etxebarria, que ahora cruza con el móvil grabando.

La velocidad media en el tramo, medida por un radar móvil de la Policía Municipal entre el 1 y el 5 de septiembre, fue de 42 kilómetros por hora. La limitación sigue siendo 50. El radar no multa; solo informa.

Lo que no cambia con un semáforo

El accidente ha dejado secuelas visibles. La mujer atropellada, que prefiere no dar su nombre, camina ahora con bastón y ha dejado de bajar sola a la farmacia de la calle Pintor Losada. Su hija, que vive en Deusto, la acompaña cada mañana.

También ha cambiado la conversación en el ambulatorio. Dos médicas de familia han pedido en la comisión de centro que se registren los atropellos con más detalle, porque sospechan que hay casos leves que nunca llegan a denuncia.

En el bar, el tema se mezcla con otros: hay quien pide badenes, hay quien pide quitar el carril bici de la calle Eskurtze, que se inauguró en 2022 y que algunos consideran parte del problema, y los ciclistas responden que ese carril ha reducido los accidentes en su colectivo, aunque no hay datos públicos desglosados.

La asociación vecinal ha anunciado una concentración para el 19 de septiembre a las 19:00, frente al ambulatorio, donde entregarán al concejal un informe con 214 firmas y una propuesta de zona 30 para todo el perímetro.

Movilidad no ha confirmado si asistirá. Una portavoz del área dijo que «valorarán la propuesta cuando la reciban por vía formal».

El mapa de los próximos meses

El Plan de Seguridad Viaria 2026-2028, aprobado en junio, incluye 14 cruces escolares en el distrito de Rekalde. Miribilla solo aparece en el anexo, con una mención genérica a la «mejora de la accesibilidad peatonal en el entorno sanitario».

La junta de distrito debatirá el 15 de septiembre una moción para que el semáforo se conecte a la red central y permita ajustar tiempos según la hora, y también pedirá que se revise la visibilidad en el giro de Santa Lucía, donde los vecinos colocaron un espejo de forma provisional el pasado mes.

Mientras tanto, el cruce ha cambiado. Hay un semáforo, hay marcas viales repintadas y hay una acera más ancha en la esquina del ambulatorio. Lo que no ha cambiado es la sensación de que el barrio sigue esperando una respuesta más amplia.

Cada mañana, a las 8:12, Pilar Etxebarria cruza ese paso. Mira el semáforo, mira a los coches y aprieta el paso. Dice que no ha vuelto a ver a la mujer atropellada por allí. «Yo tampoco sé si volverá», añade.

El Ayuntamiento ha confirmado que el radar móvil repetirá mediciones en octubre y en diciembre. Los resultados se publicarán en la web municipal, aunque sin desglose por franjas horarias.

El accidente ha dejado secuelas visibles.

María Díaz, Cultura