Quién está detrás y desde cuándo
Kymba Lonio publica en euskera y castellano desde el 3 de febrero de 2021.
Nació como un boletín quincenal de tres páginas que se repartía en bares de San Francisco y Bilbao La Vieja, y hoy somos cuatro personas con contrato laboral y dos colaboradoras a piezas, una estructura que no se parece en nada a la de aquellos primeros meses en los que todo cabía en una mochila y en una impresora prestada.
La editora responsable es Nerea Astorkiza, con 11 años en prensa local en Bizkaia. La coordinación de calle la lleva Iker Mendizabal, exfotógrafo de agencia. La sección de servicios públicos depende de Amaia Zubeldia. El cuarto contrato, a media jornada, es para la persona que hace verificación y corrección.
No tenemos oficina abierta al público. Trabajamos en un local de 38 metros cuadrados en la calle Gordoniz, número 24, tercero. El teléfono de redacción es el 944 03 17 82 y funciona de lunes a viernes, de 9:00 a 17:30. Fuera de ese horario no hay guardia.
La sociedad que edita el medio se llama Kymba Komunikazioa SL, con CIF B-95731406 y domicilio fiscal en Bilbao. Está inscrita en el Registro Mercantil de Bizkaia. Eso importa porque cualquier reclamación con consecuencias legales va contra esa sociedad, no contra las personas que firman.
Lo que garantizamos por escrito
Nos comprometemos a publicar una corrección en un plazo máximo de 48 horas desde que la detectamos o nos la señalan, y la corrección va en el mismo artículo, con nota al pie fechada, sin borrar el texto original.
Cada dato de una noticia de servicio público lleva al menos una fuente identificable por quien la lee: un comunicado oficial, un acta, una persona con nombre y cargo.
Si no la tenemos, no publicamos.
Eso vale para cifras de presupuesto, plazos de obras y horarios de transporte, y también para los detalles pequeños que a veces se cuelan sin que nadie los revise, porque en una noticia de barrio el error pequeño suele ser el que más molesta a quien lo sufre.
Verificamos antes de salir. La corrección de estilo revisa nombres propios, cargos, direcciones y cantidades. En 2024 rechazamos 27 piezas por no poder confirmar un solo dato relevante. No las guardamos en un cajón: algunas salieron meses después, con más información.
También garantizamos separación entre publicidad y contenido. Las cuatro piezas patrocinadas que hemos publicado desde 2021 llevan la etiqueta «Contenido patrocinado» en la cabecera y en el pie. Ninguna empresa ha tenido acceso previo a un artículo informativo.
Lo que no cubrimos y no prometemos
No hacemos cobertura de sucesos en directo. Si hay un incendio en Otxarkoaga o un accidente en la A-8, no vamos a estar allí antes que los bomberos ni que la Ertzaintza.
Llegamos después, con datos.
No somos un servicio de atención al ciudadano. No tramitamos quejas ante el Ayuntamiento de Bilbao, ni ante el Gobierno vasco, ni ante Osakidetza, ni ante ninguna otra administración que tenga ventanilla abierta al público, y conviene decirlo sin rodeos porque cada semana recibimos correos que piden justo eso.
Si alguien nos escribe para denunciar una acera rota en Deusto, lo apuntamos como pista; no abre expediente.
Tampoco garantizamos neutralidad absoluta. Tenemos línea editorial: damos prioridad a vivienda, sanidad pública y transporte en los barrios. Eso sesga qué cubrimos y qué no. Lo que sí exigimos es exactitud en lo que publicamos.
No tenemos seguro de responsabilidad civil específico para el medio. Es una carencia real y la asumimos. Las reclamaciones por daños se atienden con el patrimonio de la sociedad, que a 31 de diciembre de 2024 era de 41.200 euros.
Cuando algo se publica mal
El protocolo es sencillo. Cualquier persona afectada escribe a [email protected] o llama al 944 03 17 82. No pedimos que justifique nada para abrir el expediente, aunque luego sí pediremos pruebas, porque sin pruebas no hay decisión posible y sin decisión posible la reclamación se queda en un limbo que no beneficia a nadie.
En 24 horas una persona de la redacción acusa recibo. En 72 horas como máximo hay una decisión: corrección, matización, rectificación completa o negativa motivada por escrito. Si es negativa, se explica con qué fuentes contamos.
En los últimos tres años hemos recibido 61 solicitudes de corrección. Aceptamos 34, matizamos 11 y rechazamos 16. De las aceptadas, 9 afectaban a nombres o cargos mal escritos.
Cuatro llegaron por errores en el número de licencias de terrazas de Indautxu, que corregimos en bloque.
Cuando el error es grave, no basta una nota. En marzo de 2023 publicamos que el ambulatorio de Zorroza cerraba por las tardes. Era falso: cerraba solo el servicio de extracciones. Hicimos rectificación, publicamos una pieza explicativa de 1.400 palabras y la editora firmó una disculpa dirigida al centro de salud.
Si alguien no queda conforme con nuestra respuesta, puede acudir al Defensor del Pueblo vasco, al Ararteko, o a los juzgados de Bilbao. No tenemos cláusula de arbitraje ni obligamos a nadie a pasar por un mediador previo.
Quién firma y quién responde
Todo artículo lleva firma.
Los textos sin nombre son solo los avisos de agenda y las notas de servicio, como horarios de autobús o cortes de tráfico, y en esos casos responde la redacción en conjunto porque no hay una persona concreta a la que señalar.
La persona que responde legalmente es la editora, Nerea Astorkiza. La responsabilidad editorial de cada sección recae en quien la coordina: Iker Mendizabal en calle, Amaia Zubeldia en servicios públicos. Esa distinción no es decorativa, sirve para saber a quién preguntar cuando algo chirría.
Publicamos una memoria anual cada febrero. La de 2025 salió el día 14 y detalla ingresos, gastos, quién pagó publicidad y cuántas correcciones hicimos. Está disponible en PDF y en papel en siete bares y dos bibliotecas municipales de Bilbao.
Un medio pequeño no es más fiable por ser pequeño. Es más fácil de auditar, y eso es lo único que ofrecemos: que se pueda comprobar quién trabajó, cuándo y con qué datos. Si eso no basta al lector, no hay nada más que podamos añadir.