La rampa que nadie firmó

El ascensor de Otxarkoaga cumple 19 meses de retraso y los vecinos ya han trazado su propia ruta

La pasarela provisional que une la calle Txotena con el ambulatorio de Otxarkoaga se instaló en enero de 2025 con una vida útil prevista de cuatro meses. En agosto de 2026 sigue en pie, sostenida por dos tornillos que un vecino revisa cada mañana.

El ascensor de Otxarkoaga cumple 19 meses de retraso y los vecinos ya han trazado su propia ruta

La pasarela provisional que une la calle Txotena con el ambulatorio de Otxarkoaga se instaló en enero de 2025 con una vida útil prevista de cuatro meses. En agosto de 2026 sigue en pie, sostenida por dos tornillos que un vecino revisa cada mañana.

La rampa que nadie firmó

A las siete y veinte de la mañana, Marieli Zubizarreta baja las escaleras de la calle Txotena agarrada a la barandilla con las dos manos. Tiene 78 años y una prótesis de cadera desde 2023. La rampa que el Ayuntamiento de Bilbao instaló como solución temporal en enero de 2025 tiene una pendiente del 14 por ciento, según el cartel que aún cuelga de un poste oxidado.

El ascensor definitivo debía estar terminado ese mismo mes de enero. La empresa adjudicataria, Construcciones Zubiaurre SL, pidió una prórroga en noviembre de 2024 por un problema con los terrenos de la ladera, en marzo de 2025 llegó la segunda y en septiembre la tercera, sin que el Ayuntamiento haya hecho pública ninguna penalización contra la compañía ni haya explicado por qué ha tolerado tres aplazamientos consecutivos en una obra que afecta a cientos de residentes de un barrio en cuesta. Zubizarreta organiza desde febrero un turno de acompañamiento para las personas mayores del bloque 14. Son catorce voluntarios. Atienden a una treintena de residentes.

La ruta alternativa sube por la calle Irumineta y rodea el centro de salud: 620 metros más que el trayecto original. «Antes tardaba cuatro minutos al ambulatorio. Ahora tardo veinticinco si voy sola», dice Zubizarreta. El ascensor proyectado salvará un desnivel de 27 metros entre la parte baja de Otxarkoaga y la zona del ambulatorio. El presupuesto inicial era de 1,2 millones de euros. En el último pliego modificado figura una cifra de 1,87 millones.

Nueve millones sin ejecutar en Rekalde

Nueve millones sin ejecutar en Rekalde

El Ayuntamiento de Bilbao arrastra un grado de ejecución del 61 por ciento en su presupuesto de inversiones de 2025, según el último informe de intervención municipal. En Rekalde, la reforma de la plaza de Rekaldeberri acumula once meses de retraso sobre el calendario previsto en el plan municipal de 2024. Los vecinos de Rekaldeberri constituyeron en abril una plataforma, Rekalde Berriztu, que reúne a 340 personas.

Su portavoz, Iñaki Gorostiza, explica que la obra incluía la renovación del alcantarillado y la plantación de 42 árboles. «Los árboles siguen en el vivero de Zamudio. El alcantarillado está a medias. Y nosotros pisando tierra cada vez que llueve», señala Gorostiza. La plataforma ha presentado dos escritos en el registro municipal. El segundo, entregado el 12 de junio, pide una auditoría de los contratos de obra pública superiores a 500.000 euros. Todavía no han recibido respuesta. El concejal de Obras y Servicios, Aitor Bilbao, atendió a este periódico por teléfono y atribuyó los retrasos a «la falta de suministro de materiales y a la complejidad técnica de los proyectos».

Bilbao cifró en nueve millones de euros el importe total de las obras con retraso en el conjunto de la ciudad.

El autobús que sale cada media hora

En Deusto, la reforma de la calle Rafaela Ybarra estaba prevista para 2024 y no ha comenzado. Los vecinos han adaptado sus rutinas al hueco. La línea 6 de Bilbobus ha modificado su recorrido dos veces en catorce meses. Desde el 1 de junio, el autobús pasa por la parada provisional de la avenida de las Universidades cada treinta minutos, cuando antes lo hacía cada quince.

Nerea Altube, empleada de una farmacia en la calle Blas de Otero, sale de casa veinte minutos antes que hace un año y calcula en setenta y cinco horas anuales el tiempo perdido en esos desplazamientos diarios de ida y vuelta que antes resolvía en la mitad de tiempo. «No es dramático, pero es tiempo que no vuelve», dice Altube. La farmacia abre a las nueve y media. Altube vive en Deusto. No tiene coche.

La asociación vecinal de Deusto reclama que la nueva parada tenga marquesina antes del invierno. Ahora es solo un poste con una placa. En enero de 2025, el Ayuntamiento prometió marquesina para el verano de ese mismo año.

Paciencia y tornillos

Al pie de la rampa de Otxarkoaga, un vecino llamado Alberto Larrea aprieta cada mañana los tornillos de la barandilla con una llave fija que guarda en el bolsillo del abrigo. Larrea tiene 64 años, está jubilado y empezó a hacerlo porque una mañana la barandilla se movió cuando se apoyó su madre. «No es mi trabajo, pero alguien tiene que hacerlo», dice.

El Ayuntamiento colocó en julio una valla informativa con el nuevo plazo: marzo de 2027. La valla tiene un código QR que enlaza a una página municipal. Este periódico escaneó el código el 28 de julio. El enlace llevaba a un error 404. Los vecinos de Otxarkoaga han presentado 1.140 firmas en el registro municipal para exigir una reunión con el área de Obras: la recogida empezó el 15 de mayo y terminó el 30 de junio, y la respuesta llegó por correo electrónico el 22 de julio con una cita para el 9 de septiembre de 2026.

Marieli Zubizarreta ha dejado de esperar el ascensor. Ha solicitado plaza en una residencia de Begoña. «No es por el ascensor solo. Es que ya no me fío de los plazos», afirma.

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A las siete y veinte de la mañana, Marieli Zubizarreta baja las escaleras de la calle Txotena agarrada a la barandilla con las dos manos. Tiene 78 años y una prótesis de cadera desde 2023. La rampa qu